jueves, 23 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
Se aproxima la tormenta y aparece como
una nube negra dispuesta a engullirlo todo. Pero parece que solo la
escuchan y la ven algunas personas que por algún infortunio han
quedado fuera del hogar, desprotegidos.
Hablan entre ellos con espanto al oír
el rugir del trueno, al contemplar el poder destructor del rayo...
¿Dónde se encuentran los otros?, en
el lado más dulce de la madre, el lado consentido, ¿por cuánto
tiempo?.
Veo romper una gota contra el cristal,
pero esta gota no me deja indiferente, siento en las entrañas una
angustia desgarradora, luego otra gota, y otra, y otra más. Siento
como si me estuvieran arrancando el alma de cuajo, ¿Qué me sucede?.
Algo dentro de mí dice ya llega, ya
llega, pero yo no quiero escucharlo.
Quiero escuchar todo lo de fuera, la
gente, la música, los ruidos, pero no quiero escuchar más lo que
habla desde dentro de mí, no quiero que llegue, ni tan siquiera
quiero pensarlo, hoy todavía no quiero pensarlo.
Me alejo de mi interior, tengo miedo de
la voz de la madre dentro de mí.
Son los días mas oscuros y absurdos de
mi vida, intento agarrarme a lo que llaman cordura y me atiborro a
mentiras en forma de cápsulas. Mentiras que poco a poco se apoderan
de mi mente y mi cuerpo hasta traerme por fin la paz ansiada.
Las mentiras me alejan de mí y lejos
de mí el dolor es menos intenso.
Pasan los años y la madre me grita
desde fuera, acudo a su llamada, primero con desconfianza, pasito a
pasito, hasta que al fin corro hacia ella y me envuelve en un abrazo,
en un instante regreso a mí de nuevo. Solo queda el miedo, pero tal
vez he entendido algo que todavía no entiendo, y en parte a vivir
con el dolor.
Los otros siguen en su amable hogar,
sin escuchar la tormenta, algunos me miran raro.
Pero hay otros, a los que algún haz de
luz extraña les atravesó la cocorota y les chamuscó aquella parte
del cerebro donde nace el misticismo, esa parte que muchos no
llegaron nunca a desarrollar, y estos, me hacen sentir que no estoy
tan loca, ahora veo la locura de los demás, la normalidad por una
parte y esa chamusquina iluminada por otra.
La parte iluminada predica cosas sobre
el despertar, hablan del dormir de los “normales”, hablan también
sobre el futuro de paz que nos espera tras el despertar de la madre,
sobre la evolución no se hacia dónde y predican la individualidad
frente a la pluralidad para conseguir precisamente la unidad. Me
siento idiota un día más, sigo sin entender como es posible que
alejándote de todo el mundo puedas conectar con el mundo. Nunca vi a
nadie que se mojara sin exponerse a la lluvia.
En medio de este caos la madre sigue
hablando y con cada gota de lluvia una lágrima acude a mis ojos, con
cada borrasca una depresión, con cada primavera brotes nerviosos y
con cada noche de verano una paz infinita.
Mientras la madre se mueve, dice la
parte iluminada que esta despertando, ellos son felices mientras
la madre engulle a sus hijos, los va
devorando.
Si miro hacia el futuro ya no veo
hogares tranquilos, pero no quiero mirar, no quiero escuchar, solo
vivir el hoy con esta extraña y continua sensación de que todo lo
que tanto temía ya está pasando.
Aun así no juzgo a la madre, no puedo
más que sentir amor por, ¿por qué?.
jueves, 2 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
sábado, 28 de diciembre de 2013
miércoles, 11 de diciembre de 2013
sábado, 30 de noviembre de 2013
viernes, 22 de noviembre de 2013
sábado, 19 de octubre de 2013
Adios
¡Sí!
¡Adiós!
tan sólo eso,¡Sí!
¡Adiós!
tan sólo eso,¡Sí!
¡Adiós!
tan sólo eso,
y adiós te doy.
No es un adiós
que signifique que
no volvamos hablarnos,
o no volvamos a mirarnos.
Mi adiós no es esa lejanía
de tiempo, o de distancia;
ni la de llenar un vacío
que deja una ausencia
con otra presencia.
Mi adiós,
el adiós que te doy,
es mucho más profundo,
desgarrador y radical;
es una interna lid
con uno mismo
para desarraigar
un sentimiento;
es descarnarse
para llegar
al hueso y
apuñalar
al recuerdo,
y extraer
de la sangre
su veneno.
Mi adiós,
el adiós que te doy,
es mucho más profundo:
es mi despedida a lo que
dolorosamente eres
dentro de mí.
Autor: Rourke Boada
tan sólo eso,
y adiós te doy.
No es un adiós
que signifique que
no volvamos hablarnos,
o no volvamos a mirarnos.
Mi adiós no es esa lejanía
de tiempo, o de distancia;
ni la de llenar un vacío
que deja una ausencia
con otra presencia.
Mi adiós,
el adiós que te doy,
es mucho más profundo,
desgarrador y radical;
es una interna lid
con uno mismo
para desarraigar
un sentimiento;
es descarnarse
para llegar
al hueso y
apuñalar
al recuerdo,
y extraer
de la sangre
su veneno.
Mi adiós,
el adiós que te doy,
es mucho más profundo:
es mi despedida a lo que
dolorosamente eres
dentro de mí.
Autor: Rourke Boada
jueves, 17 de octubre de 2013
Eslabones
Como hacerte entender, como hacer
entender al resto del mundo, a mí misma, este círculo sin salida,
este recuerdo con cara pero sin nombre esta historia tan nuestra y
tan olvidada.
La sensación de estar formando parte
de algo, de una trama que se escapa a nuestra comprensión, formar
parte de un plan incluso antes de haber de nacido.
Cada día te levantas,igual que yo, y
nos dejamos engullir por esta realidad que en ocasiones se tambalea,
que nos muestra sus grietas, sus errores y sus vacíos y que nos hace
sentir tan inútiles a su estéril causa, pero a la que nos empeñamos
en pertenecer para sentirnos válidos.
¿Sabes?, he llegado a pensar que hay
personas que manipulan nuestras vidas, las de ambos.
Siempre construirán nuestra realidad,
nos mostrarán el camino a seguir y tejerán la enmarañada tela que
será nuestra vida. Tal como la planearon para nosotros.
En soledad y silencio he conseguido
captar cosas, errores en todo cuanto me rodea.
Es como si las cosas, las
construcciones humanas no encajaran, como estar metida en una
aventura gráfica que ahora resulta cutre.
No consigo distinguir el mundo real, el
que la gente vive como real ahora me resulta extraño.
En algunos momentos, cuando las
emociones me desbordan y todo se me viene encima fantaseo con una
salida rápida, pero no es el camino.
Como hacerte entender que capto tu ser
parecido al mío, como dos almas puestas en este mundo para algo que
sabemos o intuimos en alguna parte de nuestra cabeza, esta antena
receptora a disposición de a saber que ondas de información.
Nos han distanciado, nos han separado y
no consigo encontrar la fortaleza de volver a unir una cadena rota,
vigilada.
Siento que han bloqueado mis ojos, mis
manos, mi saber, mi osadía. Me cuesta encontrar el camino de retorno
a lo que soy, aunque siempre lo intento, siempre, tratando de unir
cada eslabón a escondidas y en soledad.
Consigo recordar algunas cosas,
imágenes de lugares y personas y cuanto más conecto con esto que me
guía en silencio, como cuando era niña, más cosas recuerdo, más
sincronicidades se aparecen en mi vida.
Cuanto más me alejo del mundo
inventado, más coincidencias se suceden, como si fueran piedrecitas
que fui dejando en el camino a la ceguera, para, algún día, en
algún momento de esto que llamamos tiempo, poder regresar por el
camino correcto y redescubrir el inicio de todo.
Pero siento que hay personas que
desvían, como si supieran más que yo misma este regreso al inicio,
al recuerdo total y cuanto más me acerco, más cosas extrañas,
paralelas a esta realidad se presentan en mi vida, a veces para
ayudar y a veces para atacarme, en forma de sueños y sensaciones de
presencias.
Tal vez el amor es el poderoso arma que
te hace seguir adelante, la espada que corta todos los miedos y las
inseguridades, pero ese mismo amor mal canalizado es el lastre
insoportable que no te deja avanzar y te hace abandonar.
¡Cuántos delirios!, Pero esto, está
permanente en mi cabeza. La cadena brilla en algún lugar del pasado
o del futuro, y cada eslabón abrirá los ojos un día para hacerla
fuerte.
Buscaré en la oscuridad de estos ojos
cerrados, con la ayuda de los seres que habitan en ella con los ojos
abiertos, que la conocen, con la mejor intención y esperando no ser
lastimada. Algo en mi interior dice que es el propio miedo el que me
lastima.
ESTE ESLABÓN NUNCA OLVIDA, aunque no
recuerde.
martes, 8 de octubre de 2013
martes, 1 de octubre de 2013
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